Una historia de amor: la cruz verde

En lo que ahora es la esquina de las calles Correo Mayor y Regina, en el corazón de la Ciudad de México, hace 500 años ocurrió un complicado amor, que ahora es recordado con una Cruz Verde del Centro Histórico, que se localiza en el edificio que hace esquina en estas calles.

En 1534, vivió María de Aldafuere en esta casa, la hija de un importante trabajador de la hacienda y a quien sus padres la vigilaban constantemente.

Para este momento ella tenía entre 24 y 30 años, por lo que ser sobreprotegida por sus padres no era poco común en la época, ya que se solía encerrar mucho a las mujeres para “prevenir accidentes de su edad”; aunque María contaba con suerte, pues en su cuarto había un balcón al que podía salir libremente.

En una de sus tardes de balcón, pasó Álvaro en su caballo. Él era un miembro de la comitiva del recién nombrado virrey Gastón de la Peralta.

Álvaro quedó enamorado de María, pero ella no le prestaba mayor atención, hasta que se dio cuenta de que casi todas las tardes él pasaba bajo su balcón, aunque fuera para verla. Álvaro coordinaba todas sus tareas diarias para pasar por esa misma esquina.

Cuando la madre de María cayó enferma, su familia bajó la guardia sobre su hija. Esto facilitó que Álvaro le entregara a María una carta en la que le proponía matrimonio. La carta era clara: si ella aceptaba, tendría que colgar una cruz verde en su balcón; si era un no, tendría que colgar una cruz blanca.

Después de semanas obtuvo una respuesta: cruz verde.
Una vez casaos, Don Álvaro mandó a hacer una cruz verde en la esquina entre ambas para conmemorar su amor. Esta historia, además de tener la cruz como una prueba, existe un registro de su matrimonio.

El Doctor Suárez, historiador especializado en la historia de México, comentó que la tradición de las cruces no fue algo que surgió en México. Data desde 1400 durante la persecución de judíos en Granada, y que utilizaban la cruz verde para notificar a los demás que se habian convertido en judíos para que no fueran atacados.

Además, explicó que en México era común para la época utilizarlo como código para pedir la mano de aquellas mujeres que no podían salir de sus casas. El aislamiento era tanto, que por lo general tampoco las dejaban bajar al primer piso para evitar que ellas sacaran su mano y les pudieran pedir matrimonio desde una ventana.

La cruz verde que antiguamente estaba entre La Calle de los Migueles y Merceta, ahora Correo Mayor y Regina, fue mandada a hacerse con cantera verde traída desde Oaxaca, es una piedra volcánica que ahora casi no se distingue y ha perdido su color.

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