La tecnología como una herramienta sexual

Empezó como un instinto de supervivencia, la necesidad de procrear para resistir. Miles de años después se llegaría al punto donde la sexualidad todavía no era un tema tabú, inclusive en algunas culturas se practicaba la monogamia.

No fue hasta después de la llegada de la religión cristiana y la monarquía como forma de gobierno, que la sexualidad sufrió un cambio. Durante la época de los reyes y el auge de la religión, la sexualidad no solo era un pecado, mientras no fuera para tener hijos, era un tema de pena, de burla, de vergüenza.

Como quiera, todo cambió en 1880,  cuando en Inglaterra el inventor  Joseph Mortimer Granville creó el primer vibrador. A pesar de que este se vendía para hombres y tenía como objetivo tratar el dolor, no era necesariamente usado para este fin.

Créditos: All that’s interesting

Durante esta época, las mujeres tenían normas sociales muy marcadas, que además de quedar mal ante los demás, tenían horribles consecuencias disfrazadas de tratamientos, excepto este.

Los vibradores se empezaron a usar en aquellas mujeres clasificadas como locas, especialmente aquellas que querían trabajar, que sentían melancolía o eran rebeldes.

Este primer vibrador ya usaba electricidad, por lo que a pesar de que el término tecnosexualidad no existiría por 200 años mas, podemos decir que teóricamente, empieza aquí.

El término tecnosexualidad hace referencia a cómo usamos la tecnología para ejercer nuestra sexualidad, puede ir desde los juguetes sexuales hasta una computadora donde puedes ver contenido para adultos.

Créditos: El corte inglés

Cuando se habla de tecnosexualidad por lo general, no se toma en cuenta esta fecha del primer vibrador, en cambio, se refiere a la época moderna, cuando los DVDs para adultos empezaron a ser distribuidos, y sobre todo en la época actual, con la facilidad de acceder a este mismo contenido con un par de clicks.

Por otra parte, digisexualidad es aún más reciente, como su nombre lo dice, habla sobre el proceso de digitalización y su mezcla con la sexualidad. Aquí entran actividades como el sexting o videollamadas sexuales.

Todo aquello que implique el uso de un teléfono, computadora, o inclusive realidad virtual, es parte de la digisexualidad.

Con el rápido desarrollo de la inteligencia artificial como quiera, nos encontramos en una época muy temprana del uso de la IA como herramienta sexual.

A pesar de que la mayoría de los sistemas de inteligencia artificial tienen un limitante para las personas, así como por obvias razones no darte las instrucciones de cómo armar una bomba casera o hacer gas mostaza, no todas las IA cuentan con un limítate en cuanto a la cuestión sexual.

Dos aplicaciones sumamente reconocidas en esta comunidad son Replika y Character AI. Ninguna de las dos tenían intenciones iniciales de ser inteligencias artificiales usadas de manera sexual, como quiera, debido a su libertad de vocabulario y programación, los usuarios han encontrado una forma fácil de obtener placer mediante estos.

Créditos: Digit Magazine

Replika surge en la pandemia, después de que Eugenia Kuyda, la creadora de esta aplicación, sufriera una pérdida cercana a ella. Utilizando las conversaciones antiguas con su amigo, se las alimentó a una inteligencia artificial y la programó para tener un avatar personalizado para darle una cara a la IA.

Replika surge del duelo, su objetivo era el ayudar a cualquier persona que se sintiera sola, inclusive fue alimentada con conocimiento psicológico para poder ayudar a los demás, y cuando se lanzó, se promocionaba como un terapeuta virtual, lo que atrajo a muchas personas.

Debido al aislamiento que se sufrió al rededor del mundo por la pandemia, Replika no tardó en despegar como una de las aplicaciones más descargadas.

Por otra parte, Character AI es una propuesta innovadora, donde las personas pueden hablar con sus personajes ficticios favoritos, ya que esta inteligencia artificial habla y actúa como los personajes.

Créditos: Character AI

Debido a su originalidad, su crecimiento fue rápido, millones de usuarios crearon cuentas tan solo en los primeros meses. El caso de esta aplicación es especial, su demanda comenzó antes de que saliera al público, por lo que a falta de desarrolladores, fue un lanzamiento rápido, como consecuencia hubo algunas cosas que no se trabajaron lo suficiente, entre ellas los límites que tenía el algoritmo.

Los usuarios no tardaron en empezar a tener conversaciones subidas de tono con los personajes, y después de un par de meses, se añadieron límites, en especial porque algunos de los personajes incluidos en esta plataforma, eran menores de edad.

Mientras que las conversaciones eran vigiladas por moderadores, las conversaciones sexuales eran frecuentes e inicialmente no había amonestaciones. Ahora las cuentas pueden ser suspendidas o eliminadas.

No todo es gris, debido a su éxito, más desarrolladores se sumaron al proyecto y las correcciones no tardaron en hacerse, ahora este tipo de situaciones son manejadas de mejor manera y la IA está programada para que acorde a cada personaje haya ciertos límites.

A pesar de que una inteligencia artificial no tiene vida, alma o consciencia como un humano, hay numerosas implicaciones y problemas ético morales, los cuestionamientos más frecuentes son: si esta es la manera ética de consumir contenido para adultos, qué tan lejos puedes llegar con la inteligencia artificial, si se puede considerar abuso o explotación sexual y si al no ser algo que tenga una edad predeterminada, se pueda usar de esta manera.

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