Ser o no ser: El espejismo de la “clase media” en México

Una gran parte de la población se autodefine como parte de la clase media en México. Sin embargo, esta percepción generalizada no coincide con la realidad económica del país.

Según los datos recopilados en el capítulo “Somos un país de clases medias” del libro Así no es, escrito por Viri Ríos y Ray Campos, 8 de cada 10 personas que creen pertenecer a la clase media en realidad no lo son.

Este desfase entre percepción y realidad es preocupante. De acuerdo con la información presentada, incluso el 59% de los mexicanos que apenas logran cubrir sus necesidades básicas se consideran parte de la clase media.

El 75% de quienes sí pertenecen a las clases altas también se identifican como clase media. Esto sugiere que el término “clase media” se ha convertido en una etiqueta amplia y ambigua, usada por distintos sectores sociales sin un referente claro ni objetivo.

La consecuencia directa de esta autopercepción distorsionada es la pasividad en materia de demandas políticas. Como advierte la misma fuente, “si no conocemos nuestro nivel, no demandaremos políticas que nos beneficien”.

Una población que se cree más acomodada de lo que realmente es no ejercerá presión para obtener mejores condiciones de vida, acceso a servicios públicos o medidas de redistribución económica.

Esta desconexión puede resultar en un círculo vicioso donde las necesidades reales de amplios sectores sociales no son visibilizadas ni atendidas. La noción de clase media, que en muchos contextos se asocia con estabilidad económica, acceso a educación, servicios de salud y posibilidades de movilidad social, se ha tergiversado.

En el caso mexicano, la mayoría se adscribe a esta categoría aunque no cumpla con esas condiciones materiales. El resultado es un país en el que se sobredimensiona el tamaño de la clase media, lo cual puede ser políticamente conveniente para algunos sectores, pero perjudicial para quienes requieren apoyo real.

Ese 8 de cada 10 no sólo cuestiona la idea extendida de que México es un país mayoritariamente de clase media, sino que además invita a reflexionar sobre las implicaciones políticas y sociales de asumir tal cosa sin fundamento.

La idea de clase media en México es una fantasía. Comprender el verdadero nivel socioeconómico al que pertenece la mayoría de la población mexicana es un paso crucial para exigir políticas públicas más equitativas y diseñadas desde la realidad. Solo así se podrá aspirar a una sociedad más justa y a una verdadera movilidad social.

Además, reconocer esta brecha entre percepción y realidad permite repensar el papel de los medios de comunicación, la publicidad y el discurso político en la construcción de una identidad de clase. 

Muchas veces, la pertenencia simbólica a la “clase media” en México es reforzada por narrativas aspiracionales que poco tienen que ver con las condiciones de vida reales. Por ello, es urgente un autoanálisis sobre quiénes son los sectores vulnerables y qué políticas necesitan para salir adelante.

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