La remodelación del Estadio Azteca se ha convertido en uno de los proyectos de infraestructura más relevantes de la capital en los últimos años. Como sede histórica de dos finales mundialistas y uno de los símbolos deportivos más importantes del país, el recinto atraviesa una transformación profunda para cumplir con los estándares exigidos por la FIFA.
Sin embargo, más allá de los beneficios económicos quepromete el evento, las obras han generado una serie de consecuencias directas en el entorno urbano, especialmente en temas sensibles como el acceso al agua, el tráfico y la percepción de seguridad en las colonias cercanas.
Vecinos, autoridades y empresas involucradas han ofrecido posturas distintas sobre los efectos reales del proyecto, en un contexto marcado por el estrés hídrico de la ciudad, el congestionamiento vial y una percepción creciente de inseguridad.
Las cifras oficiales y los testimonios locales permiten dimensionar el impacto de una remodelación que, si bien busca modernizar un ícono del fútbol, también ha reconfigurado la vida cotidiana en el sur de la capital.
¿Escasez de agua?
Uno de los temas más sensibles en torno a la remodelación del Estadio Azteca es el uso y control del agua. La Ciudad de México enfrenta desde hace años una crisis estructural por la sobreexplotación de acuíferos, la pérdida de agua por fugas y el crecimiento urbano.
La participación de grandes empresas patrocinadoras como Coca-Cola FEMSA, que posee 22 concesiones para la extracción de agua en distintas regiones del país representan alrededor de 128 millones 200 mil litros de agua al año.
Frente a estas críticas, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, ha negado que la organización del Mundial esté provocando cortes o desvíos de agua en las colonias capitalinas.
“Las obras en torno al estadio no están relacionadas con la disminución del suministro en zonas cercanas y no se ha priorizado el evento deportivo sobre las necesidades de la población”.
En ese mismo sentido, se anunció que un pozo ubicado dentro del Estadio Ciudad de México quedará bajo control de la administración capitalina, con el respaldo de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), con el objetivo de garantizar que su uso beneficie a la población y no únicamente al evento deportivo.
No obstante, para muchos vecinos, estas medidas no han sido suficientes para disipar la preocupación. Habitantes de colonias aledañas reportan intermitencias en el servicio, baja presión y una percepción generalizada de que los grandes proyectos reciben prioridad frente a los hogares.
Impactos en tráfico y movilidad
Otro de los impactos más visibles de la remodelación ha sido el deterioro temporal de la movilidad en la zona. Las obras realizadas a la ciclovía han implicado reducción de banquetas, presencia constante de maquinaria, restos de materiales de construcción y tramos inconclusos, lo que ha incrementado el riesgo para peatones y ciclistas.
Vecinos han señalado el peligro que representan las banquetas reducidas, la falta de señalización adecuada y la convivencia forzada entre peatones, ciclistas y automovilistas en espacios limitados.
En ciertos casos, los trabajos se han realizado numerosas veces en la misma vialidad, lo que ha dificultado el paso de los habitantes y ha generado una percepción de mala planeación.
Claudia, maestra residente de la colonia Santa Úrsula, dice que han repavimentado las calles de Tetongo, Las Flores, San Álvaro, entre otras un total de tres veces: “Sentimos que las mejoras las están haciendo al vapor. Realmente se ha vuelto la colonia un caos porque no se puede entrar ni salir”.
Debido a las remodelaciones que sufre el Tranvía en la línea 1 rumbo al estadio Azteca desde la estación Tasqueña a Ciudad Jardín se ha implementado ayuda de RTP sin costo. La vuelta a la normalidad aún no cuenta con una fecha exacta, sin embargo, se estima que regrese en mayo.
Para muchos residentes, salir de casa implica ahora calcular más tiempo, buscar rutas alternas y adaptarse a un entorno urbano en constante modificación.
¿Y la Seguridad?
En el rubro de seguridad, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, la percepción de inseguridad en la Alcaldía Tlalpan registró una disminución de 8.7 puntos porcentuales en el último trimestre de 2025, al pasar de 64.4 % en septiembre a 55.7 % en diciembre, lo que ubicó a la demarcación entre las áreas urbanas del país con mayor reducción en este indicador.
A nivel anual, la percepción de inseguridad también mostró una tendencia a la baja, al descender de 63.2 % en diciembre de 2024 a 55.7 % en diciembre de 2025, lo cual consolida a Tlalpan como una de las alcaldías con mejor evolución en la percepción ciudadana de seguridad.
Entre otras medidas de seguridad, se realizan juntas vecinales para vigilancia comunitaria, operativos en transporte público, mayor presencia policial en zonas comerciales y el fortalecimiento de la figura de policías de proximidad.
Estas acciones buscan generar más seguridad tanto para residentes como para visitantes nacionales e internacionales. Sin embargo, algunos vecinos consideran que los operativos se concentran en horarios y puntos específicos, con algunas otras áreas con menor cobertura.
Entonces ¿qué se puede esperar de la remodelación del Estadio Azteca?
La remodelación del Estadio Azteca representa una oportunidad para posicionar a la Ciudad de México como una de las principales sedes del Mundial 2026, con beneficios potenciales en turismo, inversión y empleo.
No obstante, los impactos en agua, movilidad y seguridad muestran que estos grandes proyectos también generan costos sociales que recaen directamente en las comunidades locales.
Más allá de los goles y él fútbol, el verdadero legado del Mundial dependerá de si estas transformaciones logran mejorar la infraestructura sin agravar las problemáticas existentes. Para muchos vecinos, el impacto de la remodelación ya es parte de su rutina, y el final aún no está hecho.
