La presidenta Claudia Sheinbaum dejó en claro este miércoles que la política mexicana se opone a pena de muerte, postura que, afirmó, no cambiará sin importar las circunstancias o los delitos implicados.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, reiteró que México no extradita personas a países donde corran el riesgo de enfrentar esta sanción, y que así lo marcan tanto la Constitución como los tratados internacionales firmados por el país.
Sus declaraciones se dan luego de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos informara que no solicitará la pena capital para los narcotraficantes Ismael “El Mayo” Zambada, Rafael Caro Quintero y Vicente Carrillo Fuentes. Aunque algunos sectores especularon sobre una posible mediación del gobierno mexicano, Sheinbaum fue enfática: “No participamos en esa decisión. Fue completamente del gobierno estadounidense.”
La mandataria explicó que México mantiene una línea diplomática y jurídica clara en torno a este tema. “La política mexicana se opone a pena de muerte, no solo por convicción ética, sino porque así lo establecen nuestros compromisos internacionales. No es una posición negociable”, afirmó ante la prensa.
Sheinbaum también recalcó que este principio no es exclusivo de su administración. Se trata, dijo, de una tradición de Estado que ha sido defendida por gobiernos anteriores y que forma parte del marco legal mexicano desde hace décadas. La defensa de los derechos humanos, señaló, es uno de los pilares del sistema jurídico del país.
“Cualquier extradición debe garantizar que la persona no será condenada a la pena capital. Es un requisito fundamental. México coopera en temas de seguridad, pero sin renunciar a sus principios”, agregó.
La presidenta subrayó que combatir el crimen organizado no implica abandonar los valores constitucionales ni aceptar medidas extremas. En su opinión, aplicar la pena de muerte no solo es irreversible, sino que no ha demostrado ser un método eficaz para disminuir la violencia.
“La justicia no debe transformarse en venganza. La política mexicana se opone a pena de muerte porque creemos en un Estado que respeta la vida, incluso en los momentos más difíciles”, insistió.
Cuestionada sobre si esto podría tensar la relación con otros países, Sheinbaum respondió que México ha logrado mantener cooperación con distintas naciones sin comprometer sus principios. Recordó que en múltiples ocasiones se han logrado extradiciones exitosas gracias al respeto mutuo y a la negociación de condiciones que excluyen la aplicación de la pena capital.
Al cierre de su intervención, reiteró que el compromiso de su gobierno con los derechos humanos es firme, y que la política exterior mexicana seguirá guiada por esos valores.
“Aunque algunos crean que endurecer las penas es la solución, la política mexicana se opone a pena de muerte porque apostamos por la justicia con humanidad, no por castigos extremos”, concluyó.

