Poco se habla del peligro que existe en los gimnasios, pero, lamentablemente se han reportado nueve muertos en las instalaciones de Smart Fit, todo indica negligencia.
En el último año y cinco meses, al menos nueve personas han perdido la vida mientras entrenaban en un popular gimnasio de México. La mayoría de los casos se concentran en la cadena Smart Fit.
Este gimnasio se encuentra en el ojo del huracán por la aparente ausencia de protocolos médicos, desfibriladores y personal capacitado para atender emergencias.
Desde febrero de 2024, las muertes se han repetido constantemente en instalaciones ubicadas en la Ciudad de México y el Estado de México.
Se han expuesto casos donde la mayoría de las víctimas colapsaron repentinamente durante el entrenamiento y no recibieron atención médica inmediata. Entre ellas, se encuentra Ailene Atenea (20 años), quien murió en el Smart Fit Puerta Aragón, Reina Sabas (39 años), fallecida en Smart Fit Tlatelolco, cuyo caso derivó en la detención de entrenadores y el aseguramiento del inmueble y el caso de un hombre aún no identificado, quien fue encontrado sin vida el pasado 6 de julio en Atizapán, en el área de estiramientos.
Otros casos se han registrado en sucursales de Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Iztacalco y Cuautitlán Izcalli, y uno más en un gimnasio independiente en San Luis Potosí.
Aparentemente, las causas apuntan a infartos agudos al miocardio, insuficiencia cardíaca súbita y desvanecimientos no atendidos a tiempo.
Según testimonios, ninguna de las sucursales contaba con médicos o paramédicos de planta, y en varios casos, los entrenadores no supieron cómo actuar. En el caso de Reina Sabas, el protocolo falló desde el momento en que colapsó, ya que no se llamó a emergencias de forma oportuna y no se intentó reanimarla adecuadamente.
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Los familiares de las víctimas han denunciado negligencia y omisión de auxilio, lo que ha llevado a la Fiscalía General de Justicia de la CDMX y del Edomex a abrir carpetas de investigación. En algunos casos se investiga el delito de homicidio culposo.
La cadena brasileña Smart Fit enfrenta una crisis de credibilidad en México. Aunque ha emitido comunicados lamentando las pérdidas, hasta el momento no ha transparentado los cambios en sus protocolos de seguridad ni la contratación de personal médico especializado.

Por otra parte, organizaciones de usuarios han comenzado a exigir responsabilidad corporativa, mientras en redes sociales circulan decenas de testimonios sobre desmayos, accidentes y falta de atención en diferentes sucursales del país.
Ante la presión mediática y social, legisladores en la Ciudad de México y el Estado de México han comenzado a discutir iniciativas para obligar a los gimnasios a contar con personal de salud, desfibriladores y capacitación en RCP. Sin embargo, estas propuestas aún están en fase preliminar.
La pregunta ahora no es sólo quién falló, sino ¿qué van a hacer con los responsables?

