Recuerdo estar por las mañanas en la sala de mi casa, junto a mis hermanos, con nuestras cobijas de Pixar y nuestras pijamas de Disney, viendo lo que no sabíamos que en un futuro se convertiría en las pequeñas grandes memorias que estos grandes nos dejaron.
Y es que sí, recuerdo a mi hermano menor, Peter con el corazón quebrado al ver cómo la autoestima de una oveja dependía al 100% de su preciosa lana, o verle sus ojos llenos de ilusión al entender que una nube sólo era capaz de crear animales salvajes y ver que su cigüeña se adaptó a él para seguir compartiendo vida al mundo.
Yo sé que puede sonar muy cursi y más de una persona que evita a toda costa verse vulnerable, pero honestamente, son los momentos que más disfrutaba compartir con el más pequeño de la familia y sin dudarlo, los mayores igual.
Desde mi trinchera, he escuchado a personas de mi entorno decir que observar el pasado es estancarse, pero, considero que es una total falacia, porque sin miedo a equivocarme puedo decir que de ahí viene mucho, sino es que todo de lo que somos hoy.
Pero bueno, dejando sólo un poco el sentimentalismo a un lado, les voy a contar de los cortometrajes que me enseñaron herramientas para soportar la vida real y romantizar mi vida desde que era una pulguita.
Gracias a mi TDAH y mi inocencia, nunca tomé con seriedad el tiempo, obvio que ahora, ya como una adulta funcional, ver 10 minutos de un corto animado que me hace reír, llorar, reflexionar y recordar esos destellos de mi infancia me parece impactante.
“Boundin'” – La oveja que rebota con estilo
O como me gusta llamarlo, “La mejor terapia que jamás pedí”. Les quiero contar sobre la oveja que nos rompió el corazón y después nos lo intercambió por uno más grande, a mi hermano pequeño y a mi.
Este corto, como les mencionaba, habla de una oveja presumida, que amaba tanto su lana. Hasta que un esquilador la encontró y la dejó pelona. Puede parecer gracioso, pero si analizamos a profundidad, le quitaron su autoestima, porque su lana le ayudaba a cubrir una parte de él que no conocía.
Por ende, le hacía sentir incómodo y más con la crítica de su alrededor. Pero como buen cortometraje, no podía faltar el héroe de la historia.
Liebrenado cangurín, nos enseñó que lo físico no nos define. Y es que sí, que mejor manera de enseñarle a un crío que lo que realmente podría definirnos es nuestra esencia y como el poder de nuestra actitud cambia el entorno donde pertenecemos. Porque muchas veces estaremos arriba, sí, pero él nos enseñó que debemos aprender a tomar impulso abajo, para lograr estar arriba por más tiempo.
“Partly Cloudy” – Las nubes, los bebés y los mordiscos
Trataré de no irme tan profundo, porque este artículo ya parece mi cuaderno de terapia, pero hablemos de esta nube solitaria, que su única chamba es crear bebés “poco convencionales” para entregar a una cigüeña.
Y es que déjame te digo una cosa, aquí confirme que definitivamente, Dios le da sus peores peleas a sus mejores guerreros. Porque sí, lastimosamente ese guerrero fue la cigüeña.
Pero como toda una profesional, esta fiel cigüeña no se rinde, ni aunque le toque cargar cocodrilos o anguilas eléctricas.
Sin duda un corto que habla sobre fidelidad, responsabilidad, compromiso, compañerismo y profesionalismo. Antes pensaba que este corto era exagerado, pero ya como adulta puedo decir que muchos somos esa cigüeña.
“Paperman” – Romance entre papeles y destinos
Y para terminar con un corto bonito, lleno de ilusión y romanticismo, les hablaré de “Paperman”. Este corto en blanco y negro, me lo enseñaron mis hermanos mayores, cuando estaban en su plena adolescencia.
Trata de un chavo oficinista que intenta llamar la atención de una chica con la que tuvo un encuentro espontáneo en una estación de trén.
Donde por medio de aviones de papel, logra llegar a ella. Y ¿qué les cuento? Es el amor que cualquier adolescente con las hormonas alborotadas quisiera vivir.
Pienso que la enseñanza de este cortometraje es observar objetivamente el panorama y aceptar, que lo que es, va a hacer sí o sí, y lo que no, ni forzándolo.
Lo curioso de estos cortos es que la mayoría no los buscamos… simplemente nos encontraron, ya sea en cines antes de una película, en una clase de educación física cuando estaba diluviando, o simplemente nos estaban esperando en la sala de nuestra casa.
Y tú, ¿cuál fue el corto que te hizo llorar en menos de siete minutos?

