La Liga MX, ¿inflada?

Liga MX

En México, el fútbol no se detiene, pero ¿realmente avanza? Mientras el número de equipos en la Liga MX sigue estable, la calidad de juego, la competitividad real y los resultados internacionales hacen que muchos se pregunten: ¿necesita la Primera División una poda urgente?

Actualmente, la Liga MX cuenta con 18 equipos, pero no todos ofrecen un nivel competitivo digno de una liga que presume ser una de las mejores de América. Muchos clubes parecen sobrevivir más por el sistema económico del fútbol mexicano que por sus méritos deportivos.

La ausencia del descenso desde 2020 ha permitido que equipos sin proyecto deportivo, sin inversión sólida o con crisis institucional se mantengan sin consecuencias. ¿Qué incentivo real tienen para mejorar? Prácticamente ninguno.

Reducir el número de equipos a 16 o incluso 14, como ocurre en otras ligas competitivas del continente, elevaría la exigencia, eliminaría a los clubes que solo “cumplen” y obligaría a cada institución a profesionalizarse o morir.

Con 18 equipos, las jornadas están plagadas de duelos sin emoción, sin narrativa, sin valor. La liga regular se convierte en un trámite, sabiendo que 12 equipos califican al repechaje o liguilla, lo que premia la mediocridad. En vez de elevar el nivel, se diluye la emoción.

Hay clubes que apenas llenan su estadio, que cambian de técnico como de camiseta y que no tienen ni un proyecto deportivo claro. Equipos que, si mañana desaparecen, nadie los extrañaría. Duro, pero real.

Sin descenso, muchos están cómodos en la zona tibia de la tabla. No ganan, no aspiran a nada, pero tampoco se van. Y aún así, tienen las mismas oportunidades de colarse a la liguilla que un club que sí hace bien las cosas. ¿Eso es justo? Una reducción forzaría a tener una liga más competitiva, donde cada punto cuente, y se recupere la importancia de cada fecha.

Claro, no podemos ignorar lo evidente: la Liga MX es un negocio. Más equipos significan más partidos, más derechos de transmisión y más ingresos, al menos en teoría. Pero ¿de qué sirve tanto dinero si no se traduce en mejores resultados deportivos?

Mientras Argentina, Brasil o Uruguay exportan talentos y compiten internacionalmente, México sigue estancado, incapaz de avanzar más allá de lo mismo de siempre.

Sí, más equipos significan más partidos pero también más encuentros irrelevantes. Más de uno cambia de canal o se duerme a medio tiempo. El aficionado está harto de ver juegos donde no se juegan nada. El fútbol es emoción, es competencia. No deberíamos conformarnos con una liga que hace negocio con el aburrimiento.

Esta no es una cruzada contra equipos chicos. Es un llamado urgente a reestructurar el fútbol mexicano desde sus cimientos. No se trata solo de cortar por cortar. Se trata de exigir que quienes estén en Primera División, lo estén porque tienen proyectos sólidos, inversión, cantera, afición y visión.

México necesita una liga que apueste por la formación de talento, que compita con las grandes de Sudamérica y no solo con la MLS. Reducir la Primera División no es retroceder: es depurar, limpiar y construir algo más sólido.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *