Christian Horner, quien fue director de equipo de Red Bull Racing durante más de 20 años, ha formalizado su salida del equipo tras un acuerdo económico con la escudería que pone fin oficialmente a su vinculación contractual. La resolución marca el cierre de una etapa exitosa, pero también abre especulaciones sobre su posible reingreso a la Fórmula 1 en 2026. Horner se va de Red Bull dejando tras de sí una gestión histórica.
El monto estimado del finiquito es de 85 millones de euros(aproximadamente 1,841,932,172.78 en pesos mexicanos), que se surtirá en pagos escalonados durante cinco años. El acuerdo contempla cláusulas de confidencialidad y de no competencia, además de un “gardening leave” (período en que Horner no podrá trabajar para otros equipos de F1) hasta mediados de 2026. En este contexto, Horner se va de Red Bull bajo condiciones que aseguran un periodo de silencio y distancia respecto a otros equipos.
Horner se va de Red Bull tras haber liderado al conjunto desde 2005, transformándolo en uno de los más dominantes de la Fórmula 1, con ocho campeonatos de pilotos (cuatro con Sebastian Vettel, cuatro con Max Verstappen) y seis campeonatos de constructores. Sin embargo, los últimos años no fueron fáciles. Horner se vio envuelto en tensiones internas dentro de la escudería, acusaciones de conducta inapropiada por parte de una empleada (de las cuales fue absuelto tras investigaciones), así como enfrentamientos públicos y desgaste con figuras clave del equipo. Horner se va de Red Bull en medio de un ambiente turbulento que marcó su salida.
La salida de Horner marca un antes y un después para Red Bull. No solo deja un vacío de liderazgo a nivel ejecutivo, sino que obliga al equipo a reafirmar su estructura, sus estrategias y su cultura organizacional sin la figura que los condujo a la cima. Además, la posibilidad de que Horner regrese a otro equipo en 2026 podría alterar el equilibrio de poder en la parrilla, convirtiéndose en uno de los movimientos más trascendentes de la próxima era de la Fórmula 1.

