Harta: La precariedad que muchas callan

Harta: La precariedad que muchas callan

Honestamente, comencé a ver harta, por la incesante necesidad de querer reconectar con mi coraje y vulnerabilidad. Sin duda esta película en Netflix, lo logró al documentar la precariedad que muchas callan.

La película nos cuenta la historia de Janiyah Wiltkinson, una madre soltera que vive una situación de inseguridad e inestabilidad, especialmente en el ámbito laboral, donde las personas carecen de recursos, protección social y condiciones de trabajo dignas

Nos muestra realidades frías, que pareciera que sólo se viven en películas, cuando nos cuentan la historia de su hija, quien tiene una enfermedad, la cual el costo de los medicamentos es altísimo, mientras se enfrenta al desalojo del único lugar al que podía llegar destrozada a descansar.

Este inicio de película, te atrapa desde la empatía, ya que Janiyah se encuentra en la  desesperada necesidad de iniciar un asalto bancario. Lastimosamente, lo que comenzó como un acto para proteger a su hija, se convirtió en una crisis con rehenes que expone la fragilidad del sistema y su indiferencia social ante situaciones de vulnerabilidad extrema.

Pero, analizemos el contexto cultural en el que se desarrolla, porque aunque el sistema lo quiera ocultar, sigue existiendo la precariedad y el racismo.

El racismo y la precariedad siguen existiendo

Nos comparten lo actual, lo que migrantes siguen sufriendo día a día, la pobreza salarial, viviendas inestables, invisibilidad institucional y discriminación racial.

Y eso que aún no se habla de la maternidad racializada, cuando nos comparten que Janiyah es parte de un grupo doblemente vulnerabilizado, el cual es ser madre soltera y negra. En este punto, es imposible no empatizar, porque empiezas a dudar de todo el sistema.

Por otra parte, como solidaridad femenina y la empatía como acto político, nos muestran que el apoyo que recibe la protagonista proviene de otras mujeres negras, quienes le comparten historias similares de precariedad.

Y toda esta violencia minimizada, deja factura a nivel clínico, pero ¿qué le va a importar esto al sistema?

Un pueblo fuerte, resiliente, con sed de justicia, se convierte en un pueblo cansado, con estrés crónico, débil y fácil de manipular, porque siempre ha tirado con las mismas cartas que tienen como resultado, reacciones disociativas o impulsivas del pueblo, y esto lo ocupan a su favor.

Harta no busca confrontar, busca incomodar, generar empatía y visibilizar una soledad estructural. Platícame, ¿cuál es tu opinión? ¿Qué emociones despierta en ti?

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