En un mundo donde ejercer el periodismo se ha vuelto una tarea de alto riesgo, la ciberseguridad para periodistas no es solo una buena práctica: es una necesidad. Así lo demostró Iván Lara Villegas, subdirector nacional de Gobierno Digital en la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, durante la plática “Una guía especializada en ciberseguridad para periodistas”, organizada por la Universidad de la Comunicación.
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Con una trayectoria que incluye la colaboración con la jefatura de gobierno de la Ciudad de México y experiencia como docente de posgrado, Lara delineó una serie de medidas concretas para reducir vulnerabilidades tanto en el ámbito digital como en el físico.
Su mensaje es claro: un error de seguridad puede tener consecuencias graves, desde la filtración de datos sensibles hasta poner en riesgo la vida de una fuente o del propio periodista.
Comunicación cifrada y plataformas confiables
Uno de los pilares de esta estrategia de autoprotección es el uso de herramientas de comunicación seguras. Lara subrayó que la doble autenticación ya no es opcional, sino indispensable, y señaló que plataformas como Signal —utilizada por expertos en ciberseguridad de Estados Unidos— ofrecen mayores garantías frente a las opciones más populares como WhatsApp o Telegram. “No es que sean inútiles, pero su nivel de exposición es mucho mayor”, advirtió.
Contraseñas seguras: una defensa básica
El especialista enfatizó que seguir utilizando la misma contraseña para todo, o incorporar información personal (como fechas de nacimiento o nombres de mascotas), es una práctica obsoleta y peligrosa. Lo recomendable, explicó, es usar al menos tres contraseñas distintas, generadas aleatoriamente y con un gestor confiable.
No seguir estas recomendaciones puede facilitar el robo de identidad, el acceso a documentos privados o incluso el control remoto de los dispositivos utilizados por periodistas para su trabajo diario.
Archivos ZIP, navegación segura y VPN
Lara también alertó sobre los archivos ZIP, que pueden contener troyanos y otro tipo de malware —software malicioso diseñado para dañar, interrumpir, robar o acceder sin autorización a sistemas informáticos—. difícil de detectar a simple vista. En cuanto a la navegación por internet, recomendó el uso de VPN (redes privadas virtuales), no solo por privacidad, sino por protección. Estos servicios permiten ocultar la ubicación real del usuario y dificultan los intentos de rastreo o monitoreo.
Aunque algunos países restringen su uso, las VPN son aliadas fundamentales en contextos donde la libertad de expresión está amenazada. Su costo, dijo, ronda entre los 2,000 y 3,000 pesos al año, una inversión que puede marcar la diferencia entre trabajar seguro o ser vigilado sin saberlo.
También sugirió el uso de navegadores como Brave y Tor. Aunque este último suele asociarse con actividades ilícitas, su arquitectura lo hace resistente al rastreo. Aclaró que la ética no está en la herramienta, sino en su uso.
Almacenamiento, HTTPS y páginas falsas
Frente al auge del almacenamiento en la nube, la recomendación fue contundente: no guardar información sensible en servicios públicos, a menos que se utilice un servidor propio. También llamó a prestar atención al protocolo HTTPS en las páginas visitadas, y a desconfiar de dominios que intentan imitar sitios oficiales.
La suplantación digital (phishing) es una de las amenazas más comunes y efectivas. Un solo clic en el sitio equivocado puede abrir la puerta a ataques dirigidos, especialmente cuando el objetivo es silenciar voces incómodas.
Protección física: micrófonos, USB y jaulas de Faraday
El periodista no solo debe proteger sus datos, sino también sus herramientas. Lara insistió en cuidar cámaras y micrófonos, y usar memorias USB con mecanismos de autenticación y elementos biométricos.
Otro recurso útil son las bolsas o cajas de Faraday, elaboradas con nylon y fibras metálicas, que bloquean señales y previenen el rastreo o la activación remota de dispositivos. Para proteger tarjetas de pago o identificación, existen carteras con tecnología NFC, que actúan como mini jaulas de Faraday.
Nuevas amenazas: clonación de señales y vigilancia encubierta
Lara puso especial énfasis en los flippers, pequeños dispositivos capaces de clonar señales de tarjetas electrónicas, como las de acceso o transporte. Se venden por entre 350 y 500 pesos y pueden pasar desapercibidos incluso en los filtros de seguridad de aeropuertos.
Frente a esto, recomendó el uso de teléfonos o radios satelitales, especialmente en coberturas de alto riesgo o en zonas remotas. Con un peso de 400 a 500 gramos, estos dispositivos pueden adquirirse desde los 2,000 pesos y permiten llamadas fuera de las redes tradicionales.
Otra sugerencia fue adquirir detectores de micrófonos ocultos y cámaras espías, ya que muchos siguen emitiendo señales incluso cuando están apagados. Lo mismo aplica para los detectores de antenas falsas, como el XDetect, que puede identificar la presencia de IMSI catchers utilizados para interceptar comunicaciones móviles.
Seguridad doméstica: redes y dispositivos
Para quienes trabajan desde casa, el consejo fue evitar antenas amplificadoras de señal, ya que pueden facilitar intrusiones. En su lugar, Lara sugiere instalar un segundo módem y modificar el nombre de la red. Parece que dejar el nombre por defecto, como ‘Infinitum’, equivale a dejar la puerta de tu casa entreabierta.
La ciberseguridad para periodistas no es solo un asunto técnico: es una extensión del derecho a informar y ser informado.

