Fuertes lluvias provocan inundaciones y encharcamientos en CDMX

Intensas lluvias en Ciudad de México

Las altas lluvias en la CDMX, cada vez más frecuentes y extremas debido al cambio climático, revelan las vulnerabilidades de una ciudad densamente poblada, con un sistema de drenaje antiguo y una expansión urbana desordenada. 

Del total de reportes hechos por la ciudadanía al C5, el 51.3% corresponde a inundaciones y el 48.7% a encharcamientos, indicó. “Solamente de enero de 2024 a junio del día de ayer se registró un aproximado de 3 mil 847 reportes por encharcamientos e inundaciones”.
Cada año durante la temporada de lluvias, la Ciudad de México enfrenta un fenómeno natural que genera una serie de crisis sociales, ambientales y estructurales debido a las lluvias intensas en la Ciudad de México.
Esto no solo causa daños materiales, sino que también afecta la salud, la seguridad y la economía de miles de personas.


Durante el siglo XX, el crecimiento acelerado de la población en la Ciudad de México provocó una mayor demanda de infraestructura.
En 1975 se inauguró el Sistema de Drenaje Profundo (SDP), una red de túneles subterráneos que se pensó como solución definitiva a las inundaciones.
Sin embargo, este sistema no fue diseñado para el volumen actual de aguas residuales y pluviales.
Su mantenimiento ha sido insuficiente, por lo que muchas partes están colapsadas o en riesgo de colapso.
El hundimiento progresivo del suelo (hundimiento diferencial por sobre explotación del acuífero) ha modificado la pendiente natural de los túneles, la infraestructura de drenaje de la ciudad fue diseñada hace décadas y no se ha modernizado al ritmo del crecimiento urbano.
Las inundaciones afectan especialmente a las personas en situación de vulnerabilidad, quienes viven en zonas bajas o en asentamientos irregulares, todo esto provocado por estas lluvias intensas en la Ciudad de México.
En muchos casos, sus viviendas no están preparadas para resistir grandes cantidades de agua, por lo que pierden pertenencias, electrodomésticos y, en algunos casos, hasta documentos importantes.
Es un sistema combinado que recoge tanto aguas residuales como pluviales, lo cual en época de lluvias satura el sistema, en consecuencia, el SDP no logra evacuar el agua con la rapidez necesaria en temporadas de lluvia intensa, lo que provoca encharcamientos severos e inundaciones en muchas zonas de la ciudad, especialmente en delegaciones como Iztapalapa, Tláhuac, Venustiano Carranza y Gustavo A. Madero.
Además de la antigüedad del sistema de drenaje, hay múltiples factores que agravan el problema de las inundaciones, como la Urbanización sin planeación de expansión.
Esto agrava la desigualdad social y genera una cadena de afectaciones económicas difíciles de revertir, otra  consecuencia grave de las lluvias intensas es el impacto en la movilidad de la ciudad.
Calles y avenidas principales como Viaducto, Periférico y Circuito Interior suelen quedar completamente anegadas, provocando congestionamientos masivos.
Esto no solo aumenta los tiempos de traslado, sino que también eleva el estrés urbano, la contaminación y el riesgo de accidentes viales.
El transporte público también sufre afectaciones considerable, en el caso del Metro, que es el sistema más utilizado en la ciudad, las lluvias provocan inundaciones en estaciones y vías, cortocircuitos eléctricos, filtraciones y hasta suspensión del servicio en algunas líneas.
Esto obliga a miles de personas a buscar alternativas improvisadas y muchas veces inseguras para llegar a sus destinos.
Las inundaciones no solo causan molestias menores, ya que en muchas ocasiones, se traducen en pérdidas humanas, daños patrimoniales, enfermedades, interrupción de servicios y afectaciones graves a la movilidad urbana.
Las personas de menores recursos son las más afectadas, ya que viven en zonas con menor infraestructura, tienen viviendas más frágiles y menos capacidad de respuesta.
Resolver el problema de las inundaciones en la Ciudad de México requiere una visión integral y a largo plazo.
En este punto se entrelazan varios factores: la falta de planeación a largo plazo, el déficit de infraestructura pluvial adaptada al cambio climático y el descuido sistemático del transporte público. Además, la alta dependencia del automóvil particular contribuye a saturar aún más las vías, aumentando la emisión de gases contaminantes y generando un círculo vicioso difícil de romper.
Las lluvias intensas en la Ciudad de México no son un fenómeno nuevo, pero sí cada vez más grave por el cambio climático y la falta de adaptación urbana.
Las inundaciones, el colapso del transporte y los riesgos geológicos son solo algunas de las caras de un problema estructural que requiere atención urgente para tratar estas lluvias intentas en la Ciudad de México.
Enfrentar estos desafíos no es tarea sencilla, pero es fundamental para construir una ciudad más resiliente, segura y equitativa.
La solución no depende solo del gobierno, sino también de la ciudadanía: desde no tirar basura en la calle hasta exigir políticas públicas más eficientes.
Solo mediante la colaboración entre autoridades, expertos y sociedad civil se podrá mitigar el impacto de estas lluvias y transformar este problema recurrente en una oportunidad para rediseñar la ciudad del futuro.

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