Festival Son Resistencia: Creatividad contra la opresión

La resistencia contra la opresión se convirtió en un mensaje común cuando voces, tambores, bailes y performance ocuparon el Complejo Cultural de Los Pinos el pasado sábado 6 de septiembre durante el Festival Son Resistencia. La propuesta del evento fue clara: mostrar la riqueza de expresiones musicales que surgen de diferentes contextos, todas unidas por un mensaje de resistencia y creatividad.

Grupos como Rumba Morena, Los Negros y sus Fandangos, Afrocosechas y otros presentaron una diversidad de estilos, invitando a los asistentes a acercarse a distintas formas de expresión artística. Aunque el festival comenzaba oficialmente al mediodía, gran parte de la audiencia ya estaba preparada con antelación, sentada sobre el pasto o en alguna de las bancas del Complejo, entusiasmada por la apertura de esta celebración musical.

El arranque sorprendió al comenzar unos minutos antes de lo previsto, con percusiones, baile y un canto que captó rápidamente la atención de los asistentes. Rumba Morena abrió la jornada con un estilo afrocubano proveniente de La Habana.

La rumba surgió como un baile de fiesta y resistencia, una forma de mantener viva la identidad cultural frente a la esclavitud y la marginación social. El grupo incorpora también elementos de jazz y son, mostrando cómo estas raíces tradicionales pueden dialogar con la modernidad sin perder su esencia folclórica. Su presencia en el festival visibiliza el papel de la mujer en la preservación de estas tradiciones y en la creación de nuevas expresiones artísticas.

Los Negros y sus Fandangos, originarios de la Costa Chica de Guerrero y Oaxaca, rescatan el son de artesa, una manifestación afromexicana que combina canto, danza y percusión. Este estilo surgió como una forma de mantener viva la memoria cultural de las comunidades afrodescendientes, descendientes de africanos traídos como esclavos, y se transmitió de manera oral de generación en generación. 

El uso de instrumentos tradicionales como el cajón de tamboreo, la huacharasca y, en ocasiones, el violín o la guitarra, crea un sonido único que refleja la fusión de raíces africanas, indígenas y españolas. Su música no solo es entretenimiento, sino también un acto de resistencia cultural.

Por su parte, Afrocosechas centró su actuación en la Danza de los Diablos, originaria de Guerrero y Oaxaca. Esta manifestación cultural surgió como una forma de resistencia y preservación de la identidad frente a la esclavitud y la discriminación

La danza combina máscaras, percusión y movimientos teatrales que simbolizan la lucha contra la opresión, la celebración de la libertad y el orgullo negro por haber sobrevivido y mantenido vivas sus tradiciones. Más que un espectáculo, es un acto de memoria histórica que enseña a las nuevas generaciones la importancia de preservar la cultura afromexicana y reconocer el papel fundamental de las mujeres en esta transmisión.

El Festival Son Resistencia no solo celebró la música, sino que propuso un espacio de encuentro para distintas formas de expresión y aprendizaje cultural.

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