Este 1 de octubre de 2025 falleció la etóloga y primatóloga Jane Goodall, por causas naturales y en California, durante una gira de conferencias en los Estados Unidos.
Goodall desde joven mostró una fascinación profunda por los animales y la vida salvaje. Aunque al inicio de su trabajo de campo no contaba con una formación universitaria formal, su pasión y observación le permitieron desarrollar investigaciones que cambiaron la forma en que se entiende a los primates, especialmente los chimpancés.
En 1960, en la reserva de Gombe (Tanzania), Jane Goodall descubrió que los chimpancés fabrican y usan herramientas, además de mostrar vínculos familiares, personalidades y emociones, comportamientos antes considerados exclusivos de los humanos.
En 1977 fundó el Instituto Jane Goodall, una organización sin ánimo de lucro, dedicada a la investigación no invasiva de primates, la conservación de especies, la protección de hábitats naturales, así como a la educación ambiental.
Jane Goodall creó el programa Roots & Shoots, que impulsa a jóvenes de todo el mundo a participar en acciones ambientales y de sostenibilidad. A lo largo de su vida recibió múltiples reconocimientos internacionales, entre ellos el de Mensajera de la Paz de la ONU y el Premio Príncipe de Asturias.
En julio de 2025, un estudio del Instituto Jane Goodall reveló que los chimpancés utilizan herramientas flexibles para extraer termitas de montículos, lo que aporta pistas sobre la evolución temprana de las habilidades técnicas humanas. Asimismo, el Mother-Infant Project en Gombe demostró la importancia vital del vínculo maternal en chimpancés, esencial no solo para la supervivencia física de las crías, sino también para su desarrollo emocional y social.
Jane Goodall dejó un legado extraordinario y mostró cómo la ciencia ve a los chimpancés y otros primates, derribó fronteras entre humanos y animales en cuanto a inteligencia, emoción y cultura, y puso en primer plano la conservación y la necesidad urgente de proteger los ecosistemas ante el cambio climático.
Su obra seguirá viva a través del Instituto que fundó, sus libros, sus innumerables charlas, y sobre todo en las generaciones jóvenes que, inspiradas por ella, trabajan hoy por un mundo más sostenible. Aunque ya no esté físicamente, su influencia seguirá guiando el respeto hacia la naturaleza y el reconocimiento de que todos los seres vivos merecen dignidad.

