Todos alguna vez le hemos comprado a un globero, visto a un señor leyendo el periódico mientras sus zapatos son boleados, o caminando por las calles del zócalo, musicalizadas por los organilleros, como quiera, estos trabajos no son considerados como “oficios”. Se les define más como un trabajo ‘informal’, sin embargo, su influencia dentro de la cultura mexicana ha comenzado a sufrir distintos cambios.
Gracias al sondeo llevado a cabo en 2020 por la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, se dió a conocer que en la República Mexicana, 31.3 millones de personas en México tienen un trabajo “informal”. Se clasifican así no solo por las condiciones, sino por la falta de estabilidad de ingresos, seguridad social o derechos básicos laborales.
Aunque no existen cifras exactas, en México, los oficios “informales” con mayor índice y quienes predominan estos porcentajes son los trabajadores domésticos y vendedores ambulantes (comida, artesanías, globeros, etc,).

Los organilleros, un referente cultural que sobrevive a la actualidad
A pesar de que estos oficios no están registrados legalmente como formales, algunos tienen un impacto histórico y cultural en México, entre ellos, el que más destaca es el organillero, el cual está en peligro de extinción.
La historia de los organilleros se remonta a la época del porfiriato, influenciados por la cultura alemana y de quienes buscaron refugio en México por la guerra Franco-Prusiana. Estos músicos giran la manija de la caja de un instrumento mecánico, este contiene un cilindro con púas o igualmente una tarjeta perforada, produciendo un sonido de nostalgia y pinta las calles de la ciudad con sus notas.
Este es un trabajo que se va heredando con el paso de los años, por la antigüedad de este, se ha perdido con el paso del tiempo, entre generaciones que buscan otro tipo de empleos, las reparaciones costosas, complicadas o hasta imposibles de los instrumentos, o simplemente la evolución de la música.
Otra adversidad a la que se enfrentan es a la paga, es un trabajo que aunque sea “solo mover el brazo” es estar horas bajo el sol, cargar de 30 a 40 kilos para trasladarte de un lugar a otro entre las calles que poco a poco se hunden más en Ciudad de México, hacen que esta labor sea muy demandante. Según datos un organillero genera alrededor de 150 a 300 pesos pro día, esto puede llegar a sumar entre 1500 y 2000 mil pesos.
Al ser un oficio antiguo, la música se ha transformado rápidamente con el paso de los años, y mientras que el organillo puede sustituir las tarjetas o cilindros para actualizar su melodía, el equipo suele ser caro, y la personalización de las partes para que toquen ciertas canciones es costoso y difícil de conseguir, sin embargo, aún existe y resiste.
El puesto de periódicos, un rincón lleno de nostalgia e información
Otro trabajo que ha tenido que adaptarse a los gustos y necesidades de la sociedad actual son los vendedores de periódicos. Aquellos puestos que hace un par de décadas se desbordaban con las últimas noticias o el escándalo del año, ahora están llenos de dulces, cigarros y dos o tres copias de los tres periódicos más comprados en el país.
Maluz García Salazar es la dueña de un puesto de periódicos en la colonia Roma, ella nos relata sobre cómo los jóvenes al día de hoy no se interesan en tomar un periódico y que ni siquiera saben los nombres de estos. Al mismo tiempo, expresa que le gusta mucho su trabajo, a pesar de tener que ver como compañeros han ido cerrando poco a poco por la falta de consumo de medios impresos.
Nos expresa también sobre su resignación ante estos cambios derivados de la digitalización de periódicos y revistas pero que a pesar de todo ella sigue manteniendo a su clientela dentro de su negocio.

La inmediatez de las noticias compartidas en plataformas dio un golpe muy duro a los vendedores de periódico, uno del que no pudieron recuperarse. Aquellos de la old school, siguen consumiendo un periódico por las mañanas, pero los modernos ahora solo tienen que abrir su teléfono para ser de los primeros en enterarse de la nueva polémica política.
Por una parte tenemos a los lectores de periódicos digitales, los cuales han aumentado entre 2016 y 2021 generando una alza del 5.6% al 21.3%, según Gaceta UNAM. Ahora bien quienes se mantienen fieles al impreso son un 17.8% de la población, esta cifra representa una caída a comparación de 2015 en donde se registraba un total de lectores de 49.4%.
Estos inmuebles han comenzado un proceso de acoplamiento a la actualidad, en donde la integración de cigarros, dulces, encendedores, audífonos e incluso con terminales para procesar pagos forman parte de esta innovación para no pasar al olvido en la memoria colectiva del país.
Y es que en el caso de adquirir una terminal para que tus clientes puedan pagar sin cargar monedas logran esquivar las mareas de la inmediatez y facilidad de la tecnología pero ¿Qué hay de aquellos que no cuentan con la misma suerte? Aquellos que sobreviven de monedas y de seguir subsistiendo a través de lo poco que se genera con lo que tienen en sus puestos.
El bolero y la cultura del cuidado de los zapatos
Si alguna vez has salido de comer, seguramente has observado una silla de aspecto raro, en forma de trono y con una pequeña caja llena de cosas y un cepillo, esta es la oficina de los boleadores de zapatos.
Esta labor ha sido una característica de distintas zonas céntricas de diversos estados de la república, en donde personas ponen todo sus esfuerzo para que oficinistas, estudiantes o cualquier persona que vaya cruzando estas zonas puedan lucir un calzado de primera calidad gracias al proceso de limpieza y pulido que llevan a cabo.
Actualmente los boleros han registrado un ingreso promedio de 4 mil pesos y por otra parte las mujeres registraron un salario promedio de mil pesos. Este ‘oficio’ cuenta con un 99.3% de hombres que se inclinan a la labor de bolear zapatos, sin embargo, también hay un 0.67% de mujeres que incursionan dentro de este trabajo, esto según el portal oficial de Data México.
También se ha registrado en lo que va del año que estados como Puebla, Veracruz de Ignacio de la Llave y Nayarit como los puntos en donde más se generan ganancias para los boleadores, los salarios mínimos van de los 10 mil hasta los 8 mil pesos. Sin embargo, en Ciudad de México, Estado de México y Chiapas ocurre todo lo contrario, ya que los ingresos van desde los mil hasta los 600 pesos. Esto según el portal oficial de Data México.
Las ganancias que pueden generar al día rondan entre los 300 y 400 pesos
El bolero se ha posicionado como una persona de confianza para quienes deciden tener una apariencia pulcra de pies a cabeza, sin embargo, el cambio de calzado ha comenzado a presentar estragos dentro de su campo laboral ya que actualmente contamos con zapatos que se limpian con una lavada en casa.

Estos trabajos ‘no formales’ están enfrentando una crisis con daños irreparables, que ocasionan que la demanda laboral comience a reducirse poco a poco, provocando que quienes se dediquen a esto busquen alternativas que los alejan de un trabajo que se ha realizado por generaciones y que han formado importantes cimientos dentro de la cultura mexicana y que han creado herencias y tradiciones a lo largo del tiempo en el país.

