Este sábado 19 de julio, el Smoothie King Center de Nueva Orleans será testigo de uno de los momentos más emotivos en la historia reciente de la UFC: el último baile de “The Diamond”, uno de los peleadores más queridos y respetados del peso ligero, quien enfrentará por tercera vez a Max Holloway en el evento principal de UFC 318.
Poirier, originario precisamente de Luisiana, pondrá fin a una carrera profesional que abarca más de 15 años, marcando una trayectoria que lo llevó de los combates regionales hasta convertirse en campeón interino de la UFC. Con un récord profesional de 30 victorias y 9 derrotas, y múltiples bonificaciones por “Pelea de la Noche”, Poirier es reconocido por su estilo aguerrido, su resistencia en la jaula y por haber protagonizado algunas de las guerras más épicas que se recuerden en la división de los ligeros.
A lo largo de su carrera, Poirier ha vencido a nombres de alto calibre como Conor McGregor (dos veces), Justin Gaethje, Eddie Álvarez, y Anthony Pettis, entre otros. Pero hay un nombre en particular con el que tiene una historia especial: Max Holloway.
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La rivalidad entre ambos comenzó en 2012, cuando Poirier sometió al entonces joven hawaiano en el primer asalto. Años después, en 2019, volvieron a encontrarse por el título interino del peso ligero, en una pelea que fue una verdadera guerra de cinco asaltos y que terminó con una decisión unánime a favor de Poirier. Ahora, con la serie 2-0 a su favor, buscará cerrar esta trilogía con broche de oro.
La pelea de este sábado tiene ingredientes especiales. No sólo es la despedida de Poirier, también está en juego el cinturón BMF (Baddest Motherf*er)**, ese título simbólico que representa más corazón y dureza que rankings. Holloway, actual poseedor del cinturón tras noquear a Justin Gaethje en UFC 300, llega con ansias de revancha, sabiendo que esta puede ser su última oportunidad de ganarle al hombre que ha sido su kriptonita.
Ambos peleadores se conocen muy bien. Poirier intentará mantener el combate en la media distancia y castigar con combinaciones pesadas, mientras que Holloway seguramente apelará a su volumen de golpes, su movimiento constante y su resistencia sobrehumana.
El duelo no sólo cerrará una trilogía, sino también un capítulo de la UFC. Poirier ha sido mucho más que un peleador: ha sido un símbolo de superación, disciplina y pasión. Retirarse frente a su gente, en su ciudad natal, con un cinturón simbólico en juego y contra un rival de respeto, es el final perfecto para una carrera de película.
Con lágrimas, puños y respeto, “The Diamond” buscará brillar una vez más antes de colgar los guantes para siempre.

