Desmantelan narcolaboratorio en Durango en un operativo federal realizado este miércoles en una zona remota del municipio de Tamazula. Las autoridades también localizaron una pista aérea clandestina, evidencia de una sofisticada red criminal que operaba fuera del alcance institucional.
La acción tuvo lugar en el poblado de Carricitos, enclavado en la región conocida como el “Triángulo Dorado”, una zona montañosa que abarca territorios de Durango, Sinaloa y Chihuahua. Esta región, de geografía escarpada y escasa presencia estatal, ha sido históricamente utilizada por el narcotráfico para la producción y tránsito de drogas.
El operativo se ejecutó el miércoles 11 de junio de 2025, como parte de una intervención federal derivada de trabajos de inteligencia interinstitucional. Participaron elementos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) de la Fiscalía General de la República (FGR), en coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Secretaría de Marina (Semar), la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).
En una acción encabezada por la Agencia de Investigación Criminal #AIC de la @FGRMexico, en coordinación con elementos del Gabinete de Seguridad @Defensamx1, @SEMAR_mx, @GN_MEXICO_ y @SSPCMexico, se cumplimentó una orden de cateo en Tamazula, Durango, donde se desmanteló un… pic.twitter.com/YK9t0eLkTu
— Omar H Garcia Harfuch (@OHarfuch) June 11, 2025
El objetivo fue interrumpir una operación criminal de gran escala dedicada a la producción de metanfetamina, así como debilitar la estructura logística del crimen organizado en una de sus zonas históricas de influencia.
El narcolaboratorio contaba con 150 kilogramos de metanfetamina lista para su distribución, así como más de 5,000 litros y 870 kilogramos de precursores químicos, insumos suficientes para producir hasta 2.88 toneladas de droga, lo que representa una afectación económica de 966 millones de pesos para el crimen organizado.
Además del volúmen incautado, la sofisticación del sitio llamó poderosamente la atención: reactores químicos de síntesis, sistemas de ventilación, generadores eléctricos, centrifugadoras artesanales y diversos mecanismos de destilación evidencian una operación estable y técnicamente avanzada. No era una instalación improvisada, sino una planta clandestina con características industriales.
Junto al laboratorio se identificó una pista aérea clandestina de aproximadamente 450 metros de largo, construida sobre terreno nivelado y camuflado para evitar la detección por radar. Estas pistas se emplean para trayectos cortos entre enclaves remotos, conectando con rutas terrestres o vuelos de mediano alcance.
Se presume que las avionetas transportaban precursores químicos provenientes de Asia o Centroamérica, ingresados por puertos del Pacífico mexicano y posteriormente trasladados a esta zona de la sierra.
Aunque este golpe representa un avance significativo en los esfuerzos contra el narcotráfico, también revela una verdad incómoda: la operación criminal funcionó durante meses, quizás años, sin ser detectada, lo que deja en evidencia la debilidad del Estado para ejercer control territorial sostenido.
El desmantelamiento de este narcolaboratorio en Durango pone en evidencia que el narcotráfico no opera de manera improvisada, sino como una industria paralela con estructura, logística y capacidad técnica. Su crecimiento responde directamente a los vacíos de autoridad, desarrollo y justicia que siguen marcando amplias regiones del país.

