La líder del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco. fue entrevistada por el medio alemán Deutsche Welle en marzo de este año. Dicha entrevista nos permite entender quién es Indira Navarro, quien afirma que lo que se conoce públicamente en el tema de desapariciones en México es apenas “la punta del iceberg”. En México hay más de 125 mil personas desaparecidas, la mayoría desde 2006.
Ella y su colectivo han hecho hallazgos estremecedores. En Teuchitlán descubrieron lo que describen como un campo de exterminio: fosas enormes, hornos improvisados para incinerar cuerpos, y más de 400 pares de zapatos y prendas. Aunque allí no había cuerpos recientes, en otros lugares sí han encontrado restos humanos recientes y cuerpos mutilados, lo que apunta a una estructura sistemática y organizada.
El hallazgo en Teuchitlán surgió gracias a un mensaje anónimo, una de las pocas vías con las que las familias obtienen información. El caso estaba relacionado con jóvenes reclutados en la central de autobuses mediante ofertas de trabajo como choferes o guardias. Algunos aceptaron por necesidad, otros fueron engañados.
El gobierno ha intentado nombrar estos espacios como “centros de reclutamiento”, pero las familias lo ven claro: son lugares donde desaparecen y asesinan personas. Se cavaban hoyos para desaparecer cuerpos, no para emplear a nadie.
La lucha de Indira comenzó en 2015, cuando su hermano Jesús, de 28 años, desapareció tras acudir a cobrar una deuda. Tenía una hija pequeña y no tenía antecedentes delictivos. Pasaron años sin que las autoridades actuaran: la carpeta de investigación estuvo extraviada ocho años, y la primera ficha oficial se emitió casi una década después.
En ese abandono institucional, Indira se unió al colectivo y de ser solo hermana de un desaparecido, se convirtió en buscadora, como muchas otras familias ante la inacción gubernamental.
Durante su trabajo, han recibido amenazas, incluso un video del Cártel Jalisco Nueva Generación. A pesar del riesgo, siguen adelante, respaldadas parcialmente por medidas cautelares de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y con apoyo ocasional de la Guardia Nacional. Reciben testimonios de más lugares como Teuchitlán y denuncian que las desapariciones responden a una red criminal que se aprovecha de jóvenes contactados a través de redes sociales.
Indira Navarro denuncia también la estigmatización: se cree que si alguien desaparece es porque “andaba en algo”, lo que frena la exigencia de justicia. Pide a la presidenta Claudia Sheinbaum acciones firmes. “Hay que erradicar el problema, no solo buscar culpables”, afirma. Y aunque no sabe si dejaría de buscar tras hallar a su hermano, sabe que encontrar a uno solo es dar sentido a todo. Es precisamente esta mezcla de dolor, coraje y persistencia, lo que revela quién es Indira Navarro.


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