¿Cómo las marcas conectan fácilmente con su target?

@Espinof

Te has preguntado ¿cómo existen personas que, sin conocerse, toman decisiones similares, enfrentan conflictos de maneras casi idénticas y parecen vivir historias repetidas? Aquí te cuento por qué el 65% de las marcas basan su marketing en arquetipos de la personalidad.

Mucho tiene que ver con los arquetipos de personalidad, ya que estos son patrones psicológicos universales que han existido desde los albores de la humanidad (comienzos de la historia humana).

Este concepto fue desarrollado por Carl Gustav Jung, uno de los pioneros de la psicología profunda, quien propuso que todos compartimos un inconsciente colectivo, es decir, una especie de memoria ancestral donde habitan símbolos, imágenes y roles universales.

De allí surgen los arquetipos, que son moldes de conducta que influyen en cómo actuamos, sentimos y nos relacionamos con el mundo.

Jung identificó al menos 12 arquetipos principales, cada uno con sus propias motivaciones, miedos y deseos.

Estos incluyen figuras como el Héroe, que busca superar desafíos para demostrar su valor; el Sabio, que persigue la verdad y el conocimiento; el Inocente, que desea vivir en armonía; y el Rebelde, que lucha contra las normas para provocar el cambio, no es coincidencia que el cine base muchas de la personalidad de sus personajes en estas figuras clave.

Aunque estos arquetipos parecen sacados de cuentos de hadas o películas de Marvel, lo cierto es que están profundamente arraigados en nuestra psique.

“Los arquetipos son modelos universales que estructuran la experiencia humana. Se repiten en mitos, religiones, sueños y narrativas personales”, escribe Jung en El hombre y sus símbolos (1964).

Más allá de lo simbólico, existen estudios recientes en neurociencia muestran que estas estructuras también tienen impacto fisiológico.

Investigaciones con imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) han demostrado que los relatos construidos en torno a arquetipos activan regiones del cerebro vinculadas con la empatía, la memoria emocional y la toma de decisiones.

@SciELOChile
@SciELOChile

Por ejemplo, cuando una persona observa una historia donde el protagonista enfrenta una prueba (el clásico “viaje del héroe”), su cerebro reacciona como si viviera la experiencia en carne propia. Esto explica el por qué lloramos con las películas o nos sentimos inspirados por ciertos personajes, pues estamos reconociendo un patrón arquetípico que también habita en nosotros.

Estos patrones no solo habitan en la literatura o el cine, sino también en la política, la vida personal y el marketing. De hecho, según un estudio de Young & Rubicam citado en The Hero and the Outlaw (Mark & Pearson, 2001), el 65% de las marcas más exitosas del mundo construyen su identidad en torno a un arquetipo.

Nike, por ejemplo, encarna al Héroe, con su narrativa de esfuerzo y superación. Disney representa al Inocente, con historias de magia, bondad y felicidad. Harley-Davidson, en cambio, es el Forajido, símbolo de libertad y rebeldía.

Estos ejemplos muestran cómo los arquetipos no sólo definen personalidades, sino también comunidades, valores y aspiraciones colectivas,  es por eso que son la base que ayuda a entendernos y a ser entendidos.

Aunque algunas corrientes críticas señalan que reducir la personalidad a arquetipos puede ser simplista o determinista, muchas personas han encontrado en ellos una herramienta poderosa de autoconocimiento.

Identificar el arquetipo que domina una etapa de tu vida o “lo que más te mueve emocionalmente” puede ofrecer claves para tomar decisiones más alineadas con tus verdaderos deseos.

Además, los arquetipos no son fijos, literal es como si fuéramos actores en una gran obra, cambiamos de rol con el tiempo. A veces somos el Sabio, otras el Cuidador, el Explorador o incluso el Bufón. Es así que en esta dinámica se encuentra la riqueza de esta teoría.

En un mundo que cambia rápidamente, los arquetipos nos ofrecen una brújula simbólica, ya que son espejos antiguos que, sorprendentemente, siguen reflejando nuestras inquietudes más actuales.

Ojo, no se trata de encasillarse, sino de reconocer los hilos invisibles que nos conectan con los demás y con nosotros mismos.

¿Quién eres hoy? ¿El Héroe que lucha, el Amante que busca unión, o el Sabio que observa? Tal vez todos, tal vez ninguno. Pero entender tus arquetipos es un primer paso para narrarte con más conciencia.

Aquí puedes descubrir qué arquetipo de personalidad tienes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *